EL CORREO EN LA REPUBLICA DOMINICANA

La república Dominicana se encuentra situada en la isla La Española, compartiéndola con su vecino Haiti. Bañada por el mar Caribe y el océano Atlántico, tiene un clima claramente tropical, con una temperatura media anual de 28ºC y una humedad relativa cercana al 90%.

El Instituto Postal Dominicano (INPOSDOM) es el organismo oficial, encargado del Correo en el país. Si su situación financiera siempre ha sido precaria,  a finales del pasado año llegó a ser crítica, hablándose incluso de su posible cierre. Pertenece a la UPU y a la UPAE. En febrero de 2003 la situación llegó al extremo de adeudar dos meses a sus trabajadores y  millones de $RDS a Air France , haciendo un total de 300 millones de $RDS, para los envíos de correspondencia a Europa, lo que produjo un tapón de 2 años de correspondencia acumulada en los hangares de la compañía (entre ellas 6 postales mías que nunca llegaron). Pese a llegar a un acuerdo con la misma, este resultó inútil, pues el cheque con el que se pagó el acuerdo carecía de fondos.

En 1999 el INPOSDOM solicita un crédito con el Banco de Sabadell para la mecanización de sus servicios (http://www.senado.gov.do/comisiones/OBRAS-PUBLICAS.HTM) y contrata con la firma española la adquisición de balanzas Epelsa. Dichas balanzas fueron distribuidas principalmente por diversas oficinas de la capital Santo Domingo y por las provincias turísticas del país. Algunas fuentes citan que se realizó un modelo de pruebas con una tirada de unos 300.000 unidades, y que funcionó unos pocos días, pues el contrato no se llegó a formalizar.

Pese a ello el Gobierno dominicano lo sigue utilizando dentro de sus campañas divulgativas:

 

                                                                                     A  día de hoy la situación es bien distinta a la anunciada por el Gobierno del país. No sabemos si el contrato se llegó a formalizar o no, pero las balanzas se encuentran fuera de funcionamiento. Y en las muchas oficinas visitadas, con o sin ellas, nos afirmaron los empleados, que realmente nunca llegaron a funcionar. Los motivos fundamentales fueron dos: prácticamente en ninguna de las oficinas de INPOSDOM en el país hay luz eléctrica, inconveniente este obvio para su funcionamiento. En las escasas oficinas que sí la poseen, hay otros dos condicionantes aún, el primero que la tensión es de 110v, y no de 220V como en Europa, y el segundo que las restricciones de luz a 4 horas diarias la mayor parte del año, y los continuos apagones y averías limitan al mínimo la oportunidad de disponer de luz . Preguntando reiteradamente por la posibilidad de encontrar algún ejemplar circulado, la respuesta unánime fue que no existieron tales ejemplares, y ante la insistencia, y dada la natural amabilidad de los dominicanos, en varias ocasiones contactaron telefónicamente con oficinas que podrían haber tenido luz, y en todas la repuesta fue negativa. De existir pues esos ejemplares, probablemente no sean fruto de su uso normal, sino de pruebas de funcionamiento realizadas por los técnicos antes de su distribución.

He podido  comprobar in situ, la existencia de las balanzas en varias oficinas como podemos observar en las imágenes, pero todas ellas fuera de servicio. También ha resultado paradójico comprobar que a muchas de las oficinas ni siquiera llegaron nunca las etiquetas para las mismas, y cuando así lo hicieron, al carecer de utilidad por no haber luz eléctrica, estas se emplearon como “lacres”  de cierre de sobres, o para etiquetar paquetes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las etiquetas por su parte, debido a las elevadas temperaturas y humedad reinantes, las escasa que han sobrevivido, se encuentran en un evidente estado de deterioro:

 

 

Se pueden apreciar manchas de humedad, decoloraciones, pérdidas o alteraciones del engomado, y de su originario color blanco poco les queda.

Podemos pues decir, que el intento de mecanización en este país ha quedado en eso, en un intento más.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Después de los problemas con Air France y las Epelsas, el INPOSDOM subscribió un contrato con DCS Dominicana, para el envío del correo turístico. DCS es una empresa similar a las presentes en las zonas turísticas españolas, pero que trabajan sin la cobertura legal de un acuerdo con Correos. Dicha empresa distribuye unos sellos especiales, sin valor facial, por los establecimientos y comercios turísticos, y posee sus propios buzones y sistema  de recogida.

 

                          

 

 

Dichos sellos se venden en un blister de 3 unidades al precio de 150 $RDS o bien 3$US. Son autoadhesivos, y presentan una numeración mecanizada en su parte superior. Difieren ligeramente de los publicitados durante la firma del contrato:

 

 

Sello publicitado                                                                                                   

 

sellos en circulación.

 

                                                                                                                                                                                                                                          

 

Sobre circulado.

 

 

 

 

 

Expositor con los blisters.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lámina que contiene el blister.

 

        

 

 

 

 

 

 

 

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